Palma extraña

Temporada baja

cercamon | 23 Gener, 2010 14:48

Me atraen los lugares turísticos en temporada baja, los paisajes desolados, los escaparates pintados de blanco y el mar indiferente en la playa, la luna fría de enero acentuando esa separación con la naturaleza. Camino por el paseo enfundado en un abrigo, y observo los restos de vida de la localidad turística, que estos días se acurruca y esconde como un pájaro en su ala. Sólo quedan unos pocos bares abiertos, se enfrentan al invierno con valor, con sus partidos de la premier y de rugby acompañados de una cerveza. Entro en un pub y veo un partido de rugby. Apenas quedan mesas vacías pero el silencio es sepulcral, sólo se rompe por algún golpe de castigo o un ensayo. La moqueta actúa de aislante y los gritos pronto se apagan. Tengo la agradable sensación de estar en el extranjero, en un pub en Inglaterra en la costa este en el que al salir seré engullido por la niebla, fría e indiferente como la playa y la luna de esta localidad turística en enero.

Al acabar mi tercera pinta de cerveza negra aspiro el aire con cierta dificultad (voy un poco pedo), está ahumado y mezclado con productos de merchandising recién abiertos. La camarera en tirantes grita algo (que no llego a entender) a un parroquiano sentado en el extremo de la barra, uno de esos clásicos solitarios en busca de compañía. Había acabado el partido y sonaba “a song for Ireland”, un homenaje a esa estupenda isla, a sus atardeceres y sus pubs, cantada en muchas versiones, pero pocas tan buenas como las de Dick Gaughan o Mary Black, canción de borracho nostálgico, curiosamente escrita por ingleses, drinking song en toda regla.

Salgo y ya no siento frío, la luna parece una amiga y no aquel astro indiferente y lejano. Empiezo a andar sin rumbo, siempre recto, junto a la playa y las olas, entre contenedores caídos por el viento y señales de tráfico rotas que no serán reparadas hasta la entrada de la próxima temporada. En otro bar hay tres alemanes sentados en la terraza, bajo una de esas estufas de gas, uno habla con voz gruesa y otro gordo y con un gran bigote rubio rebaña con placer un nacho en un recipiente con guacamole. Ríen y echan otro trago de cerveza. Más allá, está abierto otro pub con escaparates que dan al exterior. En su puerta hay colocadas unas antorchas al estilo de un templo romano. Dentro, hombres y mujeres de mediana edad beben coktails y cerveza, un lugar de ligoteo para extranjeros residentes en la isla; pero, al fin y al cabo, ¿quién no es extranjero?, ¿quién no busca compañía?.

contenidor

Comentaris

Afegeix un comentari
ATENCIÓ: no es permet escriure http als comentaris.
 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb