Palma extraña

Rutas de Almar - Son Gotleu 2

cercamon | 09 Juny, 2020 19:47

Los niños caminan por los filos, por los bordes de las aceras, incluso por las barandillas de los pisos más altos, en las terrazas pequeñas. Buscan el peligro y conviven con él, le hablan directamente.

Un canario canta en la terraza de un primer piso, rodeado de plantas de abuela surgidas de mil esquejes, raíces que crecen omniscientes, a la vez y en infinitos lugares. Una ola de frescor te golpea la cara mientras accedes por el portal de la calle sin cerradura. Por las ventanas abiertas del edificio oyes a alguien que canta.

En el zaguán de entrada se hace el silencio, el día se ha nublado y amenaza tormenta. Algún vecino dejó un mensaje en la puerta de los contadores. Ruega por favor que nadie tire toallitas por los inodoros porque la tubería se atasca, y añade una foto de una ameba informe que surge de una arqueta; da la impresión de que pudiera convertirse en cualquier forma, incluso una mano que rasga el aire en busca de ti. Está compuesta de toallitas ennegrecidas, su cemento son cucarachas, hecha de tus miedos.

Detrás de ti pasa un vecino, escuálido y delgado, os dais los buenos días, por detrás de tu espalda observa también al ser amorfo de la foto. Al ser de las toallitas el blanco y negro le favorece, lo hace más impreciso.

Ya no se oyen los canarios de las jaulas del primer piso, ni la melodía del hombre que cantaba. Las plantas que creías vivas son falsas, y de la foto surge una mano, atraviesa el papel y rasga el aire, se dirige hacia ti. ¡Ah!, el hombre de detrás es translúcido.

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