Palma extraña

Eructos en Plaza de la Reina

cercamon | 16 Octubre, 2010 18:55

Hay sitios con nombres que dejaron de tener sentido. Un ejemplo en Palma es la Plaza de la Reina, creada en 1863, estaba dedicada a la reina Isabel II para lo que se instaló una estatua de ésta en su centro. Una reina breve, cuya estatua no fue menos al ser echada abajo a piquetazos en 1868 tras el triunfo de la gloriosa. Sin embargo, el nombre de la plaza se conserva, aunque nos imaginamos que denomina a una reina en general, para la que reine en ese momento.

En la actualidad la plaza es un hermoso nexo de unión entre el Born y el mar. Llena de turistas perdidos mirando embobados las fachadas de los edificios, o el frondoso ombú que crece junto al lírico; apretujándose para esperar el autobús 15 que les devuelva a su hotel de Platja de Palma, rumbo al buffet libre y las cervezas en vaso de litro.

El lugar tiene también algo de etílico, es empleada como ruta por aquellos que van a beber a la Lonja, tanto sobrios como ebrios. Hace poco vi un transeúnte eructando a menos de un metro de dos chicas que se giraron medio sordas, el hombre, perfecto caballero inglés, dijo “sorry” con toda la educación, levantando ligeramente la mano, con los labios apretados en señal de culpabilidad, permitiéndose el lujo de barrer con su mirada a los demás transeúntes, una forma de prolongar sus disculpas a cualquiera que pudiera haberse sentido perturbado con el insondable sonido. Estos sonidos abundan en la plaza, pues ayer me volvió a ocurrir, y uno no sabe si girarse o no, decir algo o aplaudir, mirar a otro transeúnte buscando complicidad o quedarse mirando el lugar donde antiguamente estuvo la estatua de la breve reina, ese vacío que siempre estuvo ahí, que se forma en el estómago y sube por el esófago hasta resonar en la boca.

 
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