Palma extraña

Los músicos de Bremen

cercamon | 04 Juliol, 2010 08:46

El pasado miércoles visité una casa de campo cerca de la carretera de Soller. La casa, una antigua posesión, se encuentra cerrada. Allí sólo vive un hombre que guarda el lugar, y que duerme en una modesta construcción junto a la vivienda principal. Este lobo solitario dedica el día a diferentes tareas: cuidar el terreno, recoger las almendras, sembrar el huerto y alimentar a los animales.

Hablando con él se me hizo curioso que viviera tan cerca de Palma y que en cambio apenas la frecuentara. Este hombre bien podría ser una especie de San Antonio, patrón de los animales. Al entrar en el recinto que hay junto a las casas, aparecieron no menos de diez perros, entre ellos algunos de escasa edad, de formas tan diversas que costaba mirarlos; un cachorro de mil leches, aparente cabecilla de la banda, nos miraba con una expresión casi humana; una cría de galgo y algo no identificado husmeaba mis zapatos con el aspecto de un caballo de miniatura; y de pronto también aparecieron tres o cuatro gatos; los animales rodeaban nuestras piernas , nos olfateaban y jugueteaban entre ellos, se mordían la cara y el rabo.

Lo extraña de esta situación; el contraste del perro jugando con el gato de una forma tan natural me produjo una sensación extraña y agradable. Un instante de armonía y optimismo más allá de toda creencia y diferencia. Una señal para creer en la humanidad.
 
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