Palma extraña

Valhalla vuelve a Asgard

cercamon | 20 Març, 2010 09:58

El pequeño comercio es imprescindible para mantener viva la ciudad. La morfología de las calles quedaría huérfana sin ellos. Son establecimientos abiertos por una persona que deposita un sinfín de ilusiones en su puesta en marcha. En ocasiones, el local se adhiere a la piel ciudad, llegando a formar parte del alma de la calle; cuanto más tiempo permanece más honda es su marca entre las personas que lo conocimos y más son los recuerdos acumula.

Estos recuerdos se originan por el nacimiento de relaciones duraderas, de momentos especiales, de miradas cruzadas con otro transeúnte, o rutinas de paseo que culminaron insertando una huella en la mente.

Recientemente desapareció en el centro de Palma la cervecería de nombre Valhalla. No era un cliente habitual, pero me gustaba pensar que existía ese rincón. Pertenecía a mi atlas mental de la ciudad; coordenadas míticas en mi visión fantástica para no perderme en este cúmulo de edificios de hormigón y marés levantados con cierto orden en la bahía. Me encantaba escuchar las conversaciones roleras de los parroquianos, quedarme mirando los cuadros de Conan el bárbaro, o compartir una cerveza de graduación importante con un amigo. Valhalla ha desaparecido, aunque prefiero pensar que ha vuelto al lugar de donde vino; a la imaginería vikinga, al espectral mundo de Asgard, a la fortaleza de 40 puertas donde descansan los guerreros muertos en combate, bebiendo hidromiel y comiendo jabalí, aguardando la batalla del Ragnarok en el fin de los tiempos.

valhalla

 
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