Palma extraña

Solsticio de invierno

cercamon | 08 Desembre, 2009 09:58

El solsticio de invierno se acerca, la longitud del día y la altura del Sol al mediodía serán mínimas comparadas con cualquier otro día del año, y la inclinación del sol llegará hasta los 23º 27’.

Ese día desearía amanecer en Newgrange, Irlanda. En ese lugar hay un túmulo funerario, un monumento del neolítico empleado como lugar de enterramiento. Para acceder hasta la cámara mortuoria hay que atravesar un pasadizo construido entre la roca, hasta llegar a una pequeña sala de techos altos. La sala siempre está a oscuras, salvo el amanecer del 21 de diciembre y algunos días alrededor de éste. En ese momento la luz penetra directamente desde el horizonte hasta iluminar la sala. Cada año se realiza un sorteo en el que los elegidos pueden visitar la sala mortuoria de Newgrange al amanecer de ese día.

Hoy miraba al cielo pensando en asuntos como éste mientras preparaba una barbacoa de lo más dominguera. Asaba botifarrons y panceta, embutidos y hamburguesas de ternera; una mezcla indecorosa de carne del mercadona y del mercado de Santa Catalina sobre carbón de leña de pino. He comido mirando al sol, viendo como éste se precipitaba como un kamikaze al mar cada vez a más velocidad. La carne se ha enfriado y la he recalentado en las últimas brasas. Ha sido una mala idea; la carne del mercado ha pasado la prueba con soltura pero la del super por el contrario sabía a muerto de solemnidad. En la mitología griega Tánatos era la personificación de una muerte suave y dulce; la muerte violenta en cambio era practicada por sus hermanas las Keres, el recalentamiento de la carne evidencia qué hermanos hicieron qué.

Miraba el sol, sorbiendo un vino que he encontrado escondido en el fondo de la despensa; un vino antiguo, de corcho casi deshecho y que hemos tenido que colar cada vez que servíamos, de color ocre y terroso; oía las olas rugiendo; y por un momento, el sol no me parecía el astro que conocía, más bien parecía estar en Tatooine rodeado de extrañas lunas de nombre desconocido, más vino por favor… y poco a poco sentía como me doblaba 10, 20, 21 grados como la tierra respecto al sol, el saludo al sol en yoga pero en versión vulgarmente occidental , copiosa y excesiva, con la barriga llena de culpabilidad. Abría los ojos y absorbía la luz del sol y pronto tuve la impresión de que era en verdad un agujero cercano al horizonte, un portal momentáneo a otro lugar; como la tumba en Newgrange, donde los muertos esperan a que su tumba se alineé con el sol el día del solsticio para que su alma pueda salir del túmulo de piedras y sentir el abrazo cósmico de la luz.

puesta de sol 6/12/09

 
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