Palma extraña

Mediodía en la Lonja

cercamon | 29 Novembre, 2009 21:31

Es agradable pasear por la Lonja un sábado al mediodía. Me siento alegre. Me gusta mirar las ventanas de los restaurantes. Mi aperitivo consiste en ver parejas de turistas enamorados comiendo temprano. Un hombre de mediana edad pone vino en la copa de su mujer y ésta se la lleva a los labios, le sonríe; un turista pulcro y aseado me pregunta por la catedral. Bienestar burgués y vino en un restaurante a mediodía. Me distraigo caminando y decido alargar el camino hasta mi casa. Tomo algunas calles que no suelo frecuentar. El sol brilla con fuerza, se pierde entre las fachadas de las casas, penetra en las ventanas abiertas. Involuntariamente doy una segunda vuelta a la manzana, presa de un ritual iniciático e incomprensible. Vuelvo a ver a los turistas, la mujer vuelve a beber vino, está un poco más roja. Más adelante encuentro de nuevo al extranjero que busca la catedral, me mira extrañado y vuelve a mirar el plano; le sonrío claro.

Recorro el Carrer del Mar de sur a norte; el sol queda a mi espalda a 150 millones de kilómetros, es mediodía y la luz posee la calle, me siento dichoso ante el contacto de mi piel con la luz. Un invidente camina en mi dirección y el sol es tan intenso que hasta él debe taparse los ojos: Carrer del Mar, Sant Joan, Montenegro, Es Born, todas esas calles orientadas al sur se encuentran presas de las llamas de un sol invernal.

Tuerzo la esquina de la calle y tomo Apuntadors, una calle orientada de este a oeste; fresca, humeda, sombreada. Los olores procedentes de diferentes fritangas de los restaurantes golpean mi nariz, sin embargo entre ellas distingo un aroma angelical a repostería, lo sigo y el resto de olores se van diluyendo, ya sólo queda esa fragancia confitada de un pastel recién hecho. Siento que estoy bajo la sombra de una higuera, en el ying y el yang del urbanismo.

c mar

carrer del mar

sant joan

Apreciaciones sobre Calle Aragón

cercamon | 10 Novembre, 2009 21:38

De mi estantería recojo algunos cds antiguos y olvidados, les quito el polvo y me los llevo al coche. La noche me sorprende casi siempre de camino a casa y escucho estos discos con una nostalgia casi supersticiosa; esta tarde sonaba la voz de Andy M. Stewart y me entretuve contando los años que hace que se cantó esta canción de Silly Wizard “Wi’ my dog and gun”, cantada también por Benito Lerxundi en versión vasca, y me quedé helado al pensar que tenía sólo 5 años cuando se grabó este disco. Mientras lo pensaba me adentré en la maraña de luces de la vía de cintura, donde los coches muy lentos van por el centro y los rápidos por la derecha y la izquierda. Me puse a recordar, me dejé llevar por la ternura de la letra primero, una historia de amor a primera vista entre un granjero que sale a cazar y una joven y bella muchacha “slender maid”, y después por la melodía repetitiva y envolvente, y de pronto descubrí que ya estaba en calle Aragón… así , en este estado sensibloide y nostálgico, poseído por mi lado más melancólico.

arago

Esta calle me deprime profundamente, la escasa iluminación de las farolas, sus aceritas estrechas en las que cada vez que miro veo a alguien mayor con dificultades para caminar andando en ellas, la bochornosa arquitectura de sus edificios, un cúmulo de cosas que unidos a esta canción de Silly Wizard acentuó mi estado de reflexiva melancolía. Empecé a fijarme en los rostros pálidos de la gente dentro de los autobuses, iluminados por esa tenue luz blanquecina de nuestra EMT, y pensé que o salía de aquí rápido o acabaría cortándome las venas sobre el asfalto gris de la calle Aragón.

bus

Aceleré hasta divisar la torre mirador de estilo oriental del Triquet, respiré un poco más tranquilo mientras me incorporaba al tráfico de avenidas. Me dejé llevar con cierto optimismo: veo los operarios montando las luces de navidad, el aroma del mar entra en el coche frío y limpio, y suena “The ferryland sealer”.

silly wizard

silly wizard

 
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